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Nekromantik: ménage à trois con un cadáver

Según André Bazin, autor del ensayo What is Cinema?, hay sólo dos cosas que no pueden ser filmadas: el acto sexual y la muerte. El problema es que son eventos irrepetibles, no se prestan para el ambiente cinematográfico; o sea, no sirven para ser reproducidas y vistas continuamente. Aún así, existen excepciones como Nekromantik, una película que conjuga ambas cosas.

Se trata de una película alemana con un título bastante explícito. Su director, Jörg Buttgereit, lo completó hace más de veinte años y con él inauguró un nuevo género cinematográfico: el “necro-splatter”.

Si consideramos que los títulos que entran en tal categoría se cuentan con los dedos de un mano, nos damos cuenta que no ha sido un argumento muy frecuentado por sus seguidores.

Para festejar su veinteñal existencia, se ha vuelto a publicar Nekromantik en edición limitada. La Barrel Entertainment ha entregado al público 555 copias. El Dvd está enriquecido con gustosos extras como los comentarios del director, imágenes inéditas, el making-off y un documental inédito del mismo autor. Por sólo $13,99 se disfruta de 75 bizarros minutos de contenido. Un precio módico si pensamos que durante estas dos últimas décadas, poner las manos encima a este título ha sido el sueño prohibido de muchos cinéfilos.

Hagamos un recuento. Era el 1987 cuando con apenas 24 años Jörg Buttgereit logra realizar un film talmente fuerte que resultaba preocupante hasta para uno como John Waters que definió Nekromantik como: ”el primer film erótico para necrófilos”.

La trama del film es la siguiente: una historia de amor entre un hombre, una mujer y un cadáver. Y como en todos los ménage à trois cinematográficos llega el momento en que las cosas se complican. Después que la chica fabrica un pene artificial para el muerto y experimenta una verdadera satisfacción sexual con él decide que deben escapar juntos, dejando a su exnovio en manos de un terrible destino.

Fue filmada con poquísimos recursos, sin actores profesionales y con efectos especiales de rara fealdad. Tuvo no pocos problemas con la censura por los temas tratados. Por mucho tiempo fue obstaculizada viéndose obligada a circular sólo en VHS trámite un círculo de aficionados. Hasta que se ganó la reputación de “super-cult” de la cinematografía.

Dejando a un lado la mala actuación y los prejuicios sobre la sanidad mental necesaria para terminar de ver una película sobre la necrofilia es innegable que el largometraje de Butttergeit tiene una fuerza única y una vitalidad envidiable. Ahora Nekromantik está al alcance de todos.

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