Mi vecina se siente realizada cuando hace el amor con un hombre que gane más dinero que ella. La primera vez que me lo dijo, la tomé por una tipa rara, única. Decía lo mismo refiriéndose a sus amantes ocasionales. Llegué que para ella el sexo no era una prioridad, sino el dinero.
Ella busca en el hombre alguien que respalde no sólo sus intereses, sino que garantice también el bienestar de sus hijos. Desde un cierto punto de vista, hasta los animales hacen así. Pero cuando se trata de sexo destinado al puro placer, no entiendo porqué ella desea también que su pareja tenga una buena cuenta en el banco. ¿Qué tendrá que ver el dinero con la adrenalina y las hormonas de una hora de sudor y gemidos compartida a media luz?
El Times, en su edición online dice: “La frecuencia de los orgasmos femeninos aumenta de forma paralela a los ingresos del compañero”. Dicho en términos muy claros por el Dr. Thomas Pollet.
Pollet —psicólogo— llegó a esta conclusión después del análisis de un estudio realizado en China sobre asuntos personales. Los datos abordaban la vida sexual de 5.000 chinos, incluyendo 1.534 mujeres con parejas masculinas que formaron la base de su investigación. De ellas, 121 tenían un orgasmo “siempre” durante las relaciones sexuales; 408, “a menudo”; 762, “a veces” y 243, “raramente o nunca”. Según Pollet, quien determina tales diferencias es el dinero: “los hombres ricos son más deseables y por ende hacen experimentar a las mujeres un mayor número de orgasmos”.
El psicólogo afirma que el fenómeno es “una adaptación evolutiva de la mujer, que se siente atraída por parejas de calidad”.
Este estudio despertará críticas, ya que retrata a las mujeres como cazadoras de adinerados. Aunque varios estudios hayan demostrado que tanto los hombres como las mujeres buscan como pareja a alguien que garantice la supervivencia de sus genes. La novedad de esta investigación es que el orgasmo no tiene alguna función reproductora.
O sea, sin dinero, nadie te quiere, ni para pasar un rato. Por lo menos, esto es lo que dice mi vecina, que prefiere irse a trabajar una horas extras antes que aceptar una cita de alguien que no se la merezca.
No sé si el Dr. Pollet ha pensado en llevar esta investigación a otros niveles. Por ejemplo, las escorts le darían mucho material de estudio.