¿Cómo está el porno? Muy bien, gracias. Así mismo es… y si las películas hards parecen estar en declino, la pornografía está viviendo el momento más florido de su historia. Una realidad tanto económica como social.
Hay menos salas que transmitan pelis a luces rojas, por supuesto, y menos dinero para dedicarse a los placeres; pero son alentadores los números de esta industria: desde 1988 hasta 2005 sólo en los Estados Unidos, la producción de películas pornográficas se ha incrementado de manera espectacular, pasando de 1.300 a más de 13.500 títulos al año. Internet, por su parte, ofrece actualmente 4 millones de sitios web pornográficos que reciben cada mes 72 millones de visitas de todo el mundo.
«Todo esto debe ser estudiado», ha sugerido Linda Williams, profesora de cine en la Universidad de Berkeley. Y dicho, hecho.
El VII Magis Film Studies Film School en Gorizia, de la Universidad de Udine en Italia, organizó una sesión de estudio dedicado al material audiovisual pornográfico, y este es sólo el primer paso en un camino de investigaciones aún más amplias.
Hoy en día, la pornografía requiere de herramientas avanzadas para la comercialización y promoción de la imagen para satisfacer los diferentes gustos de los consumidores. Así nacen auténticas marcas —autor, actor, género, calidad— que encajan en dos diferentes formas de expresión: el neo-clásico, que incorpora el lenguaje del cine de Hollywood, y la post-cinematográfica que se concentra en la expresividad del vídeo digital.
¿Las primeras conclusiones de este estudio? Que el porno, aunque no lo parezca, es bastante complejo.