Hay dos tipos de viajeros: uno que no puede salir de casa sin una copia de la Lonely Planet y otro que las aborrece. Es casi imposible hacerlos viajar juntos, sería un caos. Sin embargo, recientemente ha salido a la luz una nueva tendencia que podría poner de acuerdo ambas categorías. Por una parte sería difícil embarcarse en esta aventura sin un guía calificado y al mismo tiempo, es tan poco convencional que haría enamorar hasta a los más insatisfechos. Estamos hablando del llamado Blind Tourism, el turismo en la oscuridad.

Su inventor es Paul Codamy, artista visual y performer francés. En 2004 Paul vivía en París, una de las ciudades más bellas del mundo. Caminando por las calles del centro histórico se percató de una tendencia creciente: muchos visitantes se limitan a observar la belleza del lugar detrás de la lente de una cámara o una videocámara. Nadie parece realmente interesado en encontrar el espíritu del lugar, ni en hacerse una idea de lo que le rodea.
Para demostrar la estupidez de esta actitud, Codamy llevó algunos voluntarios a Tirana, en Albania, la capital europea menos turística en absoluto. Después de haberlos vendado, el grupo visitó la ciudad ciegamente con la ayuda de un guía del lugar. El guía les narraba la apariencia del paisaje y los monumentos, mientras que los viajeros se basaban en el oído, el olfato y el tacto para hacerse una idea de la ciudad que iban explorando. Era permitido el uso de cámaras o videocámaras, a condición de que aquellos que las utilizaran tuvieran siempre los ojos vendados.
Al final de la experiencia las partes interesadas afirmaron tener recuerdos intensos e impresiones menos triviales. Todo esto lo describió Paul en el libro Post Tourism.
El entusiasmo por la idea de Codamy fue tal que ahora es posible hacer excursiones a ciegas en muchas capitales europeas, incluyendo, por supuesto, París.
Y para aquellos que no pueden permitirse el lujo de viajar, pero les gustaría experimentar este original método, el sitio Soundtransit.nl ofrece la oportunidad de hacerlo cómodamente desde casa. A través de un motor de búsqueda —similar al de las compañías aéreas— se pueden escoger, de forma gratuita, visitas virtuales, o un mp3 que contiene sonidos registrados durante las vacaciones junto a los comentarios de la persona que hizo el viaje.
Es menos impresionante, pero al menos más seguro que ir caminando con los ojos vendados por una calle llena de gente…