El advenimiento de las subastas en línea ha sacado a la luz una serie de objetos que hasta hace pocos años se cubrían de polvo en áticos y sótanos sin que nadie les echara de menos.
Objetos kitsch, adornos inútiles, utensilios que cumplieron su tiempo o gadgets electrónicos que podríamos definir con un eufemismo “de época”: todos pueden encontrar un comprador. Sin embargo, hay objetos que en aras del buen gusto deberían permanecer ocultos para siempre.
“Disturbing auctions” —es decir, “subastas inquietantes”— es un sitio que gracias a la contribución de los usuarios mantiene un registro de todas estas baratijas en venta.
Cuenta con dos secciones. Una dedicada a los mejores exponentes del género trash y otra que es actualizada a diario con las últimas llegadas.
La selección es muy amplia y aunque el mayor interés de los compradores vaya a parar en los gadgets no es improbable alguna que otra sorpresa. Como sucede con el libro de Wilber Krieger “Guía completa para la gestión de un funeral”, de fecha 1962 y vendido por alrededor de 8 dólares.
Muy educativo es también el Pregnant Keychain, o el llavero preñado que reproduce en plexiglás transparente la figura de una mujer con un bebé de color rosa en su vientre.
En términos de figura femenina, es difícil imaginar qué le pasaba por la cabeza al inventor del salero/pimentero que reproduce una mujer desnuda. Y creo que sea innecesario describir desde qué zona del cuerpo salen los granos de sal y la pimienta molida.
También de cerámica es el perro portalápiz. ¿Imaginas cuál es el orificio en el que el mejor amigo del hombre guarda el lápiz? Lo dejo a tu imaginación.
Y si es cierto que las velas son capaces de crear atmósfera, lo mismo no puede decirse de la que reproduce, aproximadamente, el rostro de Clark Gable. Los posibles compradores se enfrentaron a golpes de pujas hasta llegar al a hiperbólica cifra de nueve dólares; pero sin alcanzar el precio mínimo establecido por el vendedor.
En cuanto al mundo animal encontramos objetos que encierran poesía y audacia. Como la fascinante bolsa de mano realizada con un saco escrotal toros. Muy chic no sólo durante el día, sino también durante la noche.
O las invenciones del cazador que —tal vez cansado de la habitual cabeza de ciervo colgada encima de la chimenea— decidió embalsamar el trasero del animal. El valor del objeto, según el vendedor, era de aproximadamente 300 dólares, pero el precio final no superó los 90.
Pero el animal que representa en síntesis el espíritu del Disturbing Auctions es el cachorro de caimán recién nacido, embalsamado y con un vestido de novia. El significado es un tanto fugaz, pero estoy seguro de que estimulará la fantasía de otros creadores.





