Ombra fedele anch’io
sul margine di lette
seguir vo’ l’idol mio che tanto addoro.Che bella pace e questa che a consolar
se resta il mio martoro.
Estoy en vena de lírica y no puedo decir que desconozca el motivo. Es obvio, la soledad te lleva a buscar esas zonas del alma que en ocasiones creías perdida. Hace unos días estaba andando en el sentido contrario, como desorientado. No era más que un momento de ceguera espiritual… o de desconocimiento de alguna parte entrañable y tímida que no sabía cogerme de la mano.
Creo sentir la llegada de un cambio que de novedoso tiene poco. Dentro de poco volveré a explorar otros mundos, aquellos donde converso con viejos habitantes del universo y mi mente me dice cuán equivocado he estado ante las circunstancias, acusándome algunas veces de cobardía e ignorancia.
Seguiré el ídolo che tanto adoro… un viejo guía que duerme cuando hay tormentas, pues para él son solamente mutaciones de la luz.