Si me preguntaran porqué los bares italianos no están teniendo éxito en este período de crisis respondería: carencia de creatividad. Este momento nos obliga a sacar lo mejor de nuestras neuronas para llamar la atención del público que temeroso de perderlo todo, desde el trabajo hasta la seguridad de una familia, piensa en el ahorro y se refugia en el sofá o pasa su tiempo libre delante de Internet. Muchos recurren a moralismos que no hacen otra cosa que anclarnos al pasado, a la tradición y a lo obsoleto.
Por ejemplo, pongamos un travesti o un transexual con capacidades histriónicas a doblar “Meet me halfway” de Black Eyed Peas mientras ofreces el aperitivo en un bar cualquiera delante de la plaza municipal. ¿No llamarías la atención?
Basta que le pagues 50 euros al actor y recaudas mucho más de lo que esperabas.
Pero además, si se te ocurre llamar a un cómico o un malabarista, o una cubista. Estarías dándole algo nuevo a tu clientela y ofreciendo trabajo a jóvenes estudiantes o artistas necesitados de aumentar sus ingresos.
Antes de ir al bar a gastar diez euros y charlar de muy poco con los dos amigos de siempre, es preferible conectarse a Facebook y echarle un vistazo a las chicas que se desnudan gratis online. Por lo tanto, el café o el aperitivo ha de ser acompañado de diversión.
Basta mirarse alrededor para saber qué quieren las masas. A veces basta un poco de ironía.