No es una gran belleza, lo se. Es sólo un modelo de rebeldía.
Tengo la impresión de que estamos acercándonos a un momento revolucionario de la historia. Las leyes creadas hasta el momento ignoran visiblemente a los más necesitados, ignoran las tradiciones de cada país. Seguimos el lema de “progreso, cueste lo que cueste”. Pero gracias a esa consigna los industriales europeos han sumido el continente en la desesperación económica.
Me fumo un cigarrillo con Johnny, comienzo a quebrar reglas.

