Jamás he estado en New York, almenos físicamente. Pero las historias que llegan hasta mis oídos me la hacen ver como una capital latina más que una ciudad donde te perderías porque al hacer una pregunta te darían respuestas en mil idiomas de los que sería difícil reconocer una indicación válida. Sin embargo, el español parece reinar, aún cuando no mantenga la belleza gramatical ibérica o su acento lleno de “c” y “z”.
Un fotógrafo, llamado Mark JayRokz, estuvo tirando fotos a cuantos mulaticos le respondieron que eran dominicanos —me pregunto porqué no los escogió boricuas o cubanos. Y de ellos el más penetrante, tanto por su mirada como por esos pezones que parecen lanzas, es este Luis A.
Me recuerda mi vecina, mis amigos enseñantes de bachata, el plomero chistoso que me instaló el aire acondicionado, la música de Juan Luis Guerra y hasta la brisa caribeña. No sé que te trae a la mente, pero vale la pena mostral al mundo esta efímera belleza antes de que caiga en el olvido.


